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PARÍS DÍA 4

por Leticia A.
Arco del Triunfo de París

Despertamos en nuestro hotel cerca del parque Disneyland®París y recordamos el gran día de ayer. Continuamos con el diario de viaje a París, día 4.

Con mucha pena toca volver a la ciudad pero enseguida nos vuelve la ilusión por todo lo que nos falta por ver en 5 días por París. La Torre Eiffel todavía nos está esperando! Parece mentira.

Desayunamos en la habitación algo que habíamos comprado la última vez en el supermercado y vamos en busca del tren que nos lleva de nuevo al centro. Ésta vez lo cogemos en Marne la Vallée Chassy y nos bajamos en Châtelet para poder enlazar con el metro que nos devuelve a nuestro hotel.

Habíamos salido del hotel a las 8:40 en el autobús gratuito que te llevaba al parque, pero esta vez era para ir a la estación de tren que está al lado. Y entre tren al centro y metro, llegamos al hotel a las 10:30. Sinceramente teníamos que haber madrugado más pero estábamos agotados tras el día de ayer. El metro volvió a parecerme lentísimo. No sé si es solo cosa mía.

Tuvimos que ir al hotel para coger la cámara réflex porque el día anterior habíamos dejado nuestras maletas en la consigna del hotel. A Disney fuimos con nuestra mochila y una muda solo. El hombre nos dijo que ya podíamos hacer el check-in de nuevo y así hicimos.

Empezamos la ruta del día

Teníamos que aprovechar a tope el resto de la mañana. Decidimos ir al Hôtel los Inválides, utilizado para dar cobijo a cerca de 4.000 veteranos de la guerra inválidos. Un lugar que asombra por su grandeza y por su historia. Un imprescindible que ver en 5 días en París.

Hôtel les Invalides
Los Inválidos en París
Hôtel les Invalides
patio interior de Los Inválidos
Hôtel les Invalides
Los Inválidos desde el otro lado

De ahí fuimos andando hacia los Campos de Marte para llegar a la ansiada Torre Eiffel. Cuando la vimos aparecer a la vuelta de la esquina fue increíble. Paseamos por los Campos de Marte, nos sentamos a contemplarla y a disfrutar del momento. Y como no, a hacernos mil fotos para el recuerdo.

Torre Eiffel
aparece la torre Eiffel ante nuestros ojos…
Torre Eiffel
tumbarse a contemplar la torre es el mejor plan

Andamos hasta la base, vallada con un cristal enorme que disimula pero que igualmente estropea las vistas. Obviamente es por seguridad y no vamos a oponernos a eso, por lo menos han tenido el detalle de ponerlo de cristal.

Para acceder a la base de la torre hay que pasar por un control de seguridad, tanto si quieres subir a ella como si solo quieres pasear debajo de ella. Y tras pasar el control, vemos que sorprendentemente no hay mucha cola para entrar. Ya teníamos pensado subir a la primera planta por las escaleras para evitar las largas colas pero decidimos subir en ascensor y así no cansarnos demasiado para el resto del día.

Lo que parecía poco se convirtió en 45 minutos para sacar el ticket, pasar el control y esperar el ascensor. Se nos hizo larguísimo, aunque qué son 45 para ver esta maravilla?!

Durante la planificación dudé mucho de sí reservar o no para subir, por el tema de ahorrarte las colas pero allí comprobé que no nos hubiera ahorrado mucho tiempo. La reserva solo te evita la cola para los tickets, pero no la de seguridad ni las demás para coger los ascensores. Así que hicimos bien porque así pudimos venir a la torre cuando quisimos y no estar atados a un día y una hora.

Recorrimos como pudimos la primera planta porque estaba a tope de gente. Disfrutamos de las vistas y buscamos la cola para subir a la cima. Lo increíble es que la cola le daba la vuelta a la estatua. Tardamos más todavía que para entrar. Eso sí, la subida a la cima fue no apta para vertiginosos. El ascensor es de cristal y esa subida nos impresionó muchísimo! Las vistas aquí eran ya diferentes, se veía todo muy pequeño. Personalmente me gustan más las vistas desde la primera planta.

vistas torre Eiffel
vistas de la plaza Trocadero desde la torre Eiffel
vistas torre Eiffel
vistas desde la torre Eiffel

Para bajar también hay que esperar colas, pero esta vez vimos que había dos colas, y una era mucho más corta! En menos de 15 minutos pudimos bajar a la planta media, donde te tienes que bajar y esperar al otro ascensor para llegar abajo del todo. Esto era ya una tortura de colas y ascensores. Sinceramente, no hubiera pasado nada por no subir a la cima.

Conclusión: si te hace mucha, muchísima ilusión subir a la torre, hazlo. Si te encanta subir a las alturas para ver el paisaje, puedes subir al primer piso, la cima no merece tanto la pena y te ahorras varias colas. Pero si te da igual, pasa más tiempo contemplándola desde todas sus perspectivas.

Eran ya casi las tres del mediodía y estábamos hambrientos. Caminamos hacia Trocadero donde había un Monoprix donde comprar algo para comer. Cogimos algo de comida preparada y nos sentamos en la plaza del Trocadero a disfrutar de las vistas. Al menos las vistas merecían la pena porque la comida…
Aprovechamos para hacer algunas fotos desde este lado de la torre y pusimos rumbo al Arco del Triunfo.

vistas torre Eiffel
torre Eiffel desde Trocadero

Arco del Triunfo y Campos Elíseos

Fue salir de la estación y encontrártelo ahí al lado. Es enorme! Y nos dimos cuenta de lo peligrosa que era la rotonda, la más grande que he visto nunca! Con razón dicen las guías que es imposible cruzar a pie. Así que fuimos en busca del pasadizo subterráneo que te lleva a la base del Arco del Triunfo. Está justo en la avenida de los Campos Elíseos a la derecha si te pones mirando al Arco.

Aparecimos en la base del Arco sintiéndonos hormigas. De cerca es aún más grande! Me encantan sus vistas desde abajo y su ornamentación. En medio de la base está la “llama eterna” que conmemora a los miles de soldados caídos. Un lugar que encoge el corazón.

Arco del Triunfo de París
Arco del Triunfo desde abajo, impresiona
llama eterna del arco del triunfo
conmemoración al soldado caído en la guerra

Damos la vuelta a la plaza para admirar el arco una vez más y ponemos camino de vuelta.
Vamos paseando por los Champs Elysées y nos damos cuenta del nivel económico de la zona, Cartier, Louis Vuitton,… y llegamos a la famosísima pastelería La Durée donde entramos para compensar lo poco que habíamos comido y probar esos famosos macarroons.

Nos sentamos en la terraza sabiendo que la cuenta estaba ya subiendo y todavía no habíamos pedido nada. El camarero nos atendieron con toda la elegancia y el protocolo del mundo, y optamos por un café (3€), un chocolate caliente (7€) y un surtido de 4 mini macarroons (10€) para compartir.
Hubiéramos probado sus tartas encantados pero no íbamos a romper el presupuesto del viaje en una merienda! Eso sí, todo espectacular! Muy merecida la fama y el precio.

pastelería La Durée
una merienda de categoría en La Durée

Hacia el Louvre

Seguimos bajando por la avenida hasta la plaza de la Concordia, donde habíamos estado con el guía en nuestro free tour del primer día (muy recomendado), y seguimos la misma ruta hasta el Louve. Pasando por el precioso parque de Tullerías, ideal para descansar un poco los pies.

Nos acercamos a una famosa plaza muy instagramable para verla con nuestros propios ojos. En google maps aparece como Les Deux Plateaux. La plaza en sí es curiosa por las columnas a diferentes alturas pero el ambiente que vimos no nos gustó tanto. Gente fumando (y no tabaco) y otro con una cuerda y un imán «pescando» las monedas que tiran los turistas a las fuentes… nos fuimos rápido.

plaza de París
Les Deux Plateaux, una plaza muy instagramable

Llegamos al Louvre anocheciendo ya. El cielo empieza a ponerse naranja y el museo empieza a iluminarse. Fotógrafos profesionales buscan la foto perfecta y nosotros observamos por si aprendíamos algo nuevo. Ya de noche con todo iluminado es más bonito aún que de día.

museo del Louvre
atardecer en el Louvre
Louvre de noche
el Louvre de noche, más bonito aún que de día

Esta ciudad me está enamorando día a día.

Todavía no era muy tarde, en septiembre ya anochecía más pronto, aprovechamos para volver a ver el Arco del Triunfo y la Torre Eiffel de noche. Una pequeña paliza de metro que ya no sé si es que es lento o es que queremos abarcar mucho. Y comprobamos que al igual que con el Louvre, de noche todo tiene un encanto especial. Ojalá no estuviéramos tan cansados para pasar más tiempo observando la Torre Eiffel de noche. Mañana ya no creo que nos dé tiempo a volverla a ver.

Arco del Triunfo
vistas desde la avenida de los Campos Eliseos
torre Eiffel de noche
no sé si es más bonita de día o de noche. Me encanta.

Ya era bastante tarde y decidimos poner rumbo al hotel y cenar algo en el McDonals que hay cerca. No teníamos fuerza para pensar en otras opciones ni buscar otro sitio. Cenamos y caímos rendidos. Mañana será nuestro 5º día en París y el cansancio ya se va notando. Mañana ya termina nuestro diario de viaje a París.

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