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Ruta por el Algarve portugués

por Leticia A.

Portugal es un tesoro por descubrir. Siempre pecamos de pensar que como lo tenemos ahí al lado…no es tan interesante, o que es como si no saliéramos de España y no nos llama tanto la atención. Pero tras mi improvisada Ruta por el Algarve portugués no solo quedé encantada sino que me quedé con ganas de más.

 

Nuestro viaje por el Algarve Portugués

Fue un verano en el que no teníamos mucho presupuesto, pero no podíamos quedarnos en casa. Viajar engancha y mucho! Así que buscamos algo ajustado y cerquita para no tener que coger avión. Habíamos oído hablar mucho del Algarve, pero todo era gente que iba a los grandes hoteles con todo incluido. Eso no entraba en nuestros planes, pero buscando vimos que había algo más que eso! Miles de playas paradisíacas, calas preciosas y solitarias y pueblecitos encantadores, además de un montón de actividades acuáticas y no tan acuáticas.
Al final salió una ruta breve pero MUY intensa. 4 días y 3 noches en el que vimos los puntos más destacados de la costa.
Además cumplí uno de los sueños de mi vida que llevaba mucho tiempo apuntado en la lista: saltar en paracaídas!!

 

Nuestro itinerario

DÍAS 1: SALIDA – SANLÚCAR DE GUADIANA(HUELVA) – ISLA DE TAVIRA – FARO

Sanlúcar nos pilla a medio camino por lo que decidimos parar a probar la famosa tirolina que cruza el Guadiana. Sí sí, la única tirolina que atraviesa fronteras, sales de España y llegas a Portugal! La empresa que lo gestiona se llama Límite Zero. Se puede reservar en su página web. Y con el precio (18€ por persona) va incluido el viaje en barca que te devuelve a España, el equipamiento y el transporte a lo alto de la montaña desde donde te tiras.

La siguiente parada fue conocer la famosísima isla de Tavira. El ferry para llegar a la isla cuesta 1,5€ ida y vuelta y salen con bastante frecuencia. Nada más llegar hay que atravesar un camino lleno de tiendas y chiringuitos típicos de playa. Casi que parece que no vas a llegar viva al final del camino. A mi forma de ver es toda una trampa para turistas, teniendo en cuenta la gran presencia de ingleses que veranean aquí, dispuestos a gastarse el dinero.

Conseguimos llegar al otro lado de la isla y vimos una inmensa playa de arena blanca. Con el calor que hacía fue un lujazo darnos un chapuzón y comer sentados en la arena mientras nos secábamos. Cuando nos cansamos pusimos rumbo a Faro.

En Faro dimos una vuelta por su centro y rápidamente nos entró hambre. No sé qué festivo era porque estaba todo cerrado así que la única opción fue ir a un centro comercial enorme que hay en las afueras. Ya de ahí nos fuimos a descansar.

 

DÍAS 2: FARO – LOULÉ – BENAGIL – PORTIMÃO

Fuimos a buscar algo de desayunar a un supermercado que habíamos visto el día anterior. Y pusimos rumbo a Loulé. Un famoso pueblecito famoso por su mercado, donde se puede encontrar productos locales. Desde ropa hasta vinos y cervezas artesanales. Además el edificio es de estilo árabe y es muy pintoresco. Dimos una vuelta al pueblo por sus estrechas calles, nada extraño para mi que vivo en Andalucía. Y pusimos rumbo a la siguiente parada.

La cala de Benagil quizás te suene o quizás no. Pero si te enseño una foto seguro que sabes de qué te hablo. Cuando la vi en internet me puse a investigar cómo se podía llegar a este sitio tan espectacular. Y no fue difícil. Sí es verdad que está un poco mal señalada en algunos tramos, pero con un gps en el móvil se termina encontrando.

La playa es muy pequeñita y se llena en seguida. Además, un buen trozo lo tienen destinado a la salida de excursiones en barco, con lo que le quita más espacio aún. Según bajas no se ve la cueva, ésta está a la izquierda. Se puede llegar con una excursión en barco que ofertan allí por un dineral (no recuerdo el precio pero estaba entre 20 y 40€ por persona). Lo malo es que no te dejan bajarte en la playa, la ves según entras y después te llevan a otros sitios. O también puedes llegar nadando, con el debido cuidado y precauciones que hay que tener.

Hacía un calor terrible y estábamos agotados por el esfuerzo de haber ido nadando a la cueva. Por lo que decidimos poner rumbo a Portimao, donde pasábamos la noche. Dimos una vuelta por su paseo y buscamos algún lugar para comer que no fuera una trampa para turistas… y a descansar.

 

DÍAS 3: PORTIMÃO – LAGOS – SAGRES – CABO DE SAN VICENTE

Hoy iba a cumplir un sueño. Me iba a tirar en paracaídas!! Algo que siempre decía…eso lo tengo que hacer una vez en la vida. Pues éste era el momento.

Sé que no entrará en los planes de muchos pero quería contarlo por si a alguien le interesa. Fuimos al lugar en cuestión y allí me explicaron todo. Fueron muy simpáticos, mi instructor fue todo un encanto lo que me ayudó a calmar los nervios. Y ¿qué os voy a contar? ¿que fue una de las mejores experiencias de mi vida? claro!¿que nunca lo olvidaré? también! ¿que lo repetiría? ni loca! Me encantó la experiencia pero pasé mucho miedo arriba del todo. El momento del salto…. Pero ¿me arrepiento? En absoluto! Era algo que tenía que hacer y soy feliz por no haberlo dejado pasar y luego arrepentirme.

Tras aterrizar y conseguir que las piernas me respondieran para andar con normalidad nos fuimos a Faro. Un pueblo en el que ya habíamos estado y del que nos enamoramos. No solo por su encantador pueblo, sino por las calas y los paisajes que tiene. Son preciosas!

Esta vez el viaje iba de aventuras y contacté con una empresa que nos tenía preparado una sesión de rapel y snorkel.

Vaya acierto! Es una empresa familiar, se llama «Volta do mar», nos atendieron con las puertas abiertas y fueron muy amables. Fuimos con ellos a un barranco por ahí escondido, con unas vistas impresionantes. Allí íbamos a bajar colgados de una cuerda. ¿Cómo?? André es todo un profesional de la escalada, del rapel y de todo lo que le echen. Además es un encanto y te trata muy bien, y con mucha paciencia. De verdad que solo tengo palabras buenas para ellos.

Conseguimos llegar hasta abajo, donde nos esperaba André con el equipamiento de snorkel ya preparado. Nos cambiamos y su hermano se llevó nuestras cosas hasta el punto de recogida. Hicimos una ruta chulísima por los acantilados, nos metimos en cuevas enanas, donde solo cabían 1 o 2 personas… No es que hubiera muchos peces pero el paisaje era precioso. André en todo momento cuidaba de nosotros.

Finalmente llegamos a una playa, donde nos estaba esperando el hermano con un picnic en la arena. Estos detalles marcan la diferencia. Hubo tan buen rollo que después nos llevaron a cenar unos percebes a un bar local.  El broche final para un día perfecto.

Este día, teníamos pensado ir a Sagres y terminar viendo el atardecer en el cabo de San Vicente, el punto más al oeste de la península, pero las actividades tardaron más de lo previsto y no pudo ser.

DÍAS 4: VUELTA A ESPAÑA

Estábamos agotadísimos. Y la vuelta iba a ser más larga, por lo que decidimos poner rumbo a casa y descansar. Al día siguiente había que trabajar. Desde luego lo ideal hubiera sido repartir un poco más las actividades pero planeándolas no imaginaba que iban a ser tan intensas! Nos volvemos con muy buen sabor de boca y deseando volver para hacer más cosas.

Consejos para ir al Algarve

-Antelación:

Si podéis planear con más antelación siempre es mejor para encontrar alojamiento con mejor relación calidad-precio. Yo lo planifiqué prácticamente una semana antes y tuvimos que coger lo que quedaba, siendo caro y no muy bueno.

-Planificación:

Si venís de muy lejos convendría meter un día, al menos, más a la ruta para que no sea demasiado pesada, nosotros fuimos desde Huelva por lo que en hora y media estábamos ya en Portugal. Si venís de lejos este día será prácticamente de viaje e igualmente a la vuelta.

Si hacéis tantas actividades como yo también recomiendo añadir un día a la ruta para descansar entre actividad y actividad. El tercer día casi muero de sobredosis de adrenalina!

-Idioma

Hablar portugués no es importante, suelen entender bastante bien el español, mejor que nosotros el portugués. Además están acostumbrados al turismo español. Si no, seguramente entiendan inglés. El algarve es una zona muy popular para el turismo extranjero.

-Comida

La comida portuguesa es un deleite. Buscar un sitio donde poder comer una buena cataplana de marisco (arroz caldoso hecho en una hoya de barro) debería ser obligatorio en tu paso por este país. Eso si, id preparados porque con una cataplana para dos pueden comer 3 o 4 personas. Y no exagero.

Por no hablar de los pasteles de Belén o pasteis de Belem, unos pastelitos de hojaldre con crema tostada por encima… deliciosos!

 

 

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